La piel seca es aquella que se irrita con mucha facilidad y que tiende a ser muy sensible a los cambios de temperatura.
Es consecuencia de una insuficiencia de segregación de las glándulas sebáceas, aunque también se debe tener en cuenta que hay ciertos factores que hacen que este tipo de piel se vea afectado, como el clima frío y seco, el aire acondicionado o la calefacción, la utilización de productos fuertes…
Por ello podemos decir que la sequedad de la piel puede tener unas causas tanto “endógenas“, es decir, propias de nuestro organismo, entre las que está la propia genética o la alteración de las hormonas, como “exógenas“, que hacen referencia a cómo los factores externos afectan a nuestra piel, y como hemos dicho anteriormente, podrían ser el clima o la misma alimentación.
Si nuestra piel se descama e irrita fácilmente, el tamaño de sus poros es reducido y notamos sensación de tirantez podemos afirmar que nuestra piel es seca.
Una vez identificado nuestro tipo de piel, podemos seguir una serie de pasos que nos ayudarán a mostrar un aspecto saludable.
Es básico no lavar la cara con jabón ni con productos que contengan alcohol. Debido a que en ocasiones incluso con la utilización de agua se reseca la piel aun más, es recomendable utilizar leches limpiadoras y sobretodo nunca prescindir de la hidratación!
